oct 7 2015
Laura Reija - ¿Casco o Chistera?

En nuestra equipación para concurso no pueden faltar nuestros pantalones y guantes blancos, botas negras, chaqueta, plastrón o corbata y… ¿Chistera o casco? ¿Qué queda mejor? ¿Qué es mejor? Bueno, está claro que es cuestión de gustos, y la decisión de cada uno dependerá de cuál sea su prioridad: la estética, la protección, la comodidad, etc.

Cuando empiezas a montar de niño lo más normal es que tus padres te pongan casco e incluso chaleco protector. ¿Quién no ha llevado alguna vez el clásico casco de terciopelo con el forro interior rojo? Supongo que no habré sido la única que ha llevado ese casco, botas de caucho como las clásicas Aigle y chaqueta de concurso del Decathlon. Pero hace muchos años, los menores veíamos a los adultos y profesionales montar sin casco, y todo nuestro afán era que nuestros padres nos dieran permiso para montar sin él. Eso era una señal de que ya eras suficientemente mayor y buen jinete como para poder permitírtelo. Además, montar con gorra molaba mucho más, era más cómoda que el casco y podías ponértela a juego con el sudadero y las vendas. Pero cuando había que concursar, todos los que estuvieran en alevines o infantiles tenían que llevar casco. En mi época de cadetes (ahora juveniles 0*) estaba permitido usar casco o chistera, así que lógicamente la gran mayoría escogía la segunda opción (llevar chistera también te hacía sentir más mayor). Y ya en el momento en que pasabas a juveniles y a jóvenes jinetes, nadie se planteaba elegir entre una cosa o la otra; naturalmente había que llevar chistera. Y absolutamente todos los adultos concursaban con chistera o incluso bombín, pero no veías a nadie en San Jorge o Gran Premio con casco.

Ahora los tiempos han cambiado mucho, y las modas también. Las chisteras, como las famosas Christys of London, siempre habían ganado porque eran más elegantes y bonitas que los cascos que había hace años. Y en el fondo era lo que correspondía llevar cuando te ponías el frac o la chaqueta de concurso. Pero que estéticamente queden mejor no quiere decir que sean más prácticas. Desde luego que no son cómodas, o te las encajas bien en la cabeza o corres el riesgo de que se te vuelen en cualquier momento (especialmente en un trote o galope largo). Tampoco soy la única que se las ha ingeniado para atar la chistera al moño con una cuerdecita elástica precisamente para evitar esto. Y cuando por fin te la quitas sientes bastante alivio, pero te deja una marca roja por toda la frente durante un buen rato. Y las chicas nos librábamos, pero estoy convencida de que para los hombres era un rollo tener que quitarse la chistera y volvérsela a poner en cada “parada y saludo” (ya por no hablar de lo poco práctico que tiene que ser en una kür, donde el tiempo para ponérsela y quitársela suele ser más breve y siempre veo a los jinetes un poco agobiados en ese momento). Por suerte ahora los hombres no están obligados a quitársela cada vez que saludan a los jueces.

Pero lo cierto es que en el momento actual el casco está en auge y le está comiendo mucho terreno a la chistera. Quizás sea por moda o quizás sea porque la gente se ha concienciado de que es mejor estar protegido que no estarlo. Creo que este cambio se ha producido principalmente por dos motivos: Cambios en el reglamento nacional e internacional y los avances en la fabricación de cascos.

La FEI modificó el Artículo 427 del reglamento, y a partir del 1 de enero del 2013 el casco es obligatorio para todos los jinetes tanto en el calentamiento como en la pista de competición, excepto para los mayores de 18 años con caballos de más de 7 años. También la RFHE cambió el reglamento respecto al uso del casco: Los juveniles y jinetes que monten potros de hasta 6 años tienen que llevar casco obligatoriamente.

En cuanto a las marcas de cascos, yo diría que las italianas de Samshield y Kep están a la cabeza, seguidos por las alemanas Uvex y Cas-co. También los cascos GPA tuvieron su momento, pero quizás se quedaron algo atrás en cuanto al diseño y no triunfa tanto entre los jinetes de doma clásica. Lo bueno de todas estas marcas es que han conseguido romper con la imagen del casco de terciopelo y han mejorado mucho la estética y la tecnología. Ahora son más ligeros, más cómodos y tienen sistemas de ventilación. Además la mayoría se pueden personalizar, y eso es algo que a todos nos gusta. Dentro de que en general estos cascos son muy caros, también tienes opción de comprar modelos más básicos y económicos de las mejores marcas. Lo bueno es que los fabricantes han conseguido mejorar tanto los diseños que casi todos los cascos actuales también son bonitos, por lo que no tienen tanto que envidiar a las chisteras.

Aunque es cierto que chisteras como las que vemos a los grandes profesionales como Anky van Grunsven siempre serán más elegantes que los cascos, no tenemos que olvidarnos de que montamos caballos, animales que tienen sus propios pensamientos. Y por mucho que los conozcamos nunca sabemos lo que puede pasar y es bastante fácil que puedan quitarnos de encima, ya sea porque se asustan o porque lo hacen intencionadamente. Por eso yo me he decantado definitivamente por el casco, tanto cuando entreno como cuando compito. No pierdo nada, pero gano mucho en protección y comodidad. Y al fin y al cabo, los resultados no dependen de la elegancia de nuestra chistera, solo tenemos que estar a gusto con lo que llevamos en la cabeza e intentar montar bien. Si no, ¡Que le pregunten a Charlotte du Jardin y a sus récords mundiales!

¡Hasta el próximo post!

Laura Reija - ¿Casco o Chistera?

Laura Reija – ¿Casco o Chistera?

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