oct 7 2015
Doma Clásica - Medici

Hace 13 años que decidí entrar en el mundo de la doma clásica y creo que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida. De hecho para mi ya no es un hobby como lo ha sido durante muchos años. Ahora es un estilo de vida. Yo diría que el 80% de mi vida gira en torno a los caballos y su mundo. Pero, ¿por qué doma clásica? Hay otras disciplinas mucho más divertidas y que en España se practican mucho más que la doma, como el salto. Al fin y al cabo saltar es un acto natural en los caballos, pero los movimientos de la doma no lo son, así que enseñarlos a hacer todos los ejercicios de una reprise es bastante más complicado y lleva muchos más años que entrenarlos para saltar, ¿no?

Entonces, ¿por qué doma clásica? Si me preguntasen esto cuando empecé con 11 años no sabría responder, probablemente diría que yo quería hacer lo mismo que mis amigas de la hípica (y así fue). Pero ahora, 13 años más tarde, si me preguntasen diría que me gusta la doma clásica porque es imprescindible para cualquier caballo de cualquier disciplina. Con el tiempo me he dado cuenta de la importancia de la doma, ¡porque es la base de todo! Sin ir más lejos, los potros, desde que se desbravan, siempre necesitan una doma básica independientemente de la disciplina que hagan en un futuro. Por eso sigo creyendo que la doma es absolutamente necesaria para cualquier caballo y también para el jinete. Creo que si esta misma pregunta se la hicieran a cualquiera de nuestros jinetes profesionales (de los que llevan toda la vida en esto), aún nos explicarían mucho mejor que yo por qué es tan importante la doma.

Supuestamente el origen de la doma clásica actual está en las escuelas de equitación renacentistas que surgieron entre los siglos XVI y XVII. En ellas se practicaba la Alta Escuela, y a partir de este momento la equitación va a ser reconocida como arte, y no solo utilizada para la guerra. Pero fijaos si es importante la doma que muchos siglos atrás, en la Grecia Clásica, el militar Jenofonte escribió entre los siglos IV y III a.C. dos obras sobre el entrenamiento de los caballos. Especialmente en su tratado Sobre la equitación sienta las bases del entrenamiento, y hace hincapié en la correcta doma de caballos jóvenes, en el buen trato y el buen cuidado de estos. Está claro que en aquellas épocas no existían tantas disciplinas ecuestres como tenemos actualmente, pero si repasamos la historia, vemos que la doma ha sido siempre fundamental. Por eso insisto en que es la base de toda modalidad ecuestre.

Además la doma también es beneficiosa para los jinetes, tanto para los principiantes, como los amateurs y los profesionales. En mi opinión te ayuda a realizarte como persona y a tener una disciplina tanto física como mental: mejoras tu estado físico, fortaleces tu concentración, te habitúas al esfuerzo y a hacer sacrificios, entre muchas otras cosas, pero lo más importante es que se crea una relación entre caballo y jinete. Tú aprendes con él y al mismo tiempo él aprende contigo. Pero no me refiero solo a aprender la técnica de la doma y sus ejercicios. El caballo te conocerá cada vez mejor, y cuando te subas en él sabrá perfectamente quién eres, y actuará dependiendo de la relación que tengas con él. Si eres un jinete duro o brusco, lo más probable es que el caballo se ponga en tu contra más de una vez, que tenga reacciones más violentas y que te cueste más llevarlo como tú quieres. Si eres demasiado “flojo”, el caballo te cogerá la medida y hará prácticamente lo que quiera contigo.

Es difícil encontrar el punto medio, pero creo que uno se hace mejor jinete si aprende a “escuchar” a su caballo, a interpretar sus gestos y su comportamiento. Y cuando por fin lo entiendas y él te entienda a ti, será cuando haya una relación y una comunicación buena entre el caballo y tú. Por eso creo que la doma es tan buena para todos. Se aprenden cosas y se sienten unas sensaciones que no se pueden experimentar de otra manera. Además los que crean ese vínculo con su caballo dejan de verlo como un objeto que se utiliza para conseguir unas metas o ganar concursos. Es tu amigo, tu compañero de equipo, tu otra mitad. Uno no funciona sin el otro, y ambos tienen que confiar en su compañero. Por eso es necesaria una buena relación entre jinete y caballo.

Pero esto no es tan fácil como parece. Yo misma he cometido muchos errores que han afectado a mi relación con los caballos. Supongo que más de uno se ha enfadado con su caballo porque “no está haciendo lo que le pido”, “se está portando mal”, “está rebelándose contra mi” y casos similares. Claro que lo primero que piensas es que no le da la gana trabajar, y eso nos hace ponernos de mal humor y ser más bruscos en nuestra monta. Pero si te paras a pensar, quizás no está haciendo lo que le pides porque no te entiende, porque no se lo estás indicando bien (aunque tú creas que sí), porque no está físicamente bien preparado para aguantar el entrenamiento que haces, etc. Sí es cierto que hay momentos en que no te obedece porque está desconcentrado, tenso, (o simplemente porque te está vacilando para salirse con la suya), entonces sí que hay que ser un poco firme con él para que se vuelva a centrar en el trabajo, y premiarlo cuando lo haga bien. Aquí vuelvo a nombrar a Jenofonte, porque ya hablaba de esto en su obra: “Si lo recompensas con un trato amable cuando ha cumplido tus mandatos y lo reprendes cuando desobedece, lo más probable es que termine haciendo lo que quieras”. Si a lo largo de los siglos esta teoría sigue siendo válida hoy en día será porque es correcta.

Para mi la doma clásica también es un arte, no solo un deporte. ¿Qué hay más bonito que crear tu propia obra en un caballo? Y como toda buena obra, requiere mucho tiempo, paciencia, tesón y constancia. Pero cuando ves el resultado después de años de trabajo, la satisfacción es indescriptible. Quizás todo lo que he dicho también ocurre en otras disciplinas, seguramente. Pero sigo creyendo que la doma es de las que requiere mayor dedicación, es la base de todo lo demás, la que crea mayor armonía en el binomio, la que mejor prepara físicamente a los caballos para cualquier ejercicio, y la que forma mejores jinetes y personas.

¿Por qué doma clásica? ¡Porque lo es todo!

¡Hasta el próximo post!

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